Haydeé encendía una vela todos los días. Era su forma de agradecer, de pedir, de estar presente. Le gustaba hacer las cosas con las manos —amasaba, bordaba, decoraba— y todo lo que salía de ellas tenía ese cuidado que no se aprende, se hereda.
Esta marca lleva su nombre porque necesitábamos un lugar donde seguir encontrándola. Cada vela que hacemos nace de esa misma costumbre suya: encender algo antes de que empiece lo que sigue. Por eso decimos que es tu momento antes de empezar, porque primero fue el de ella.
Trabajamos con cera de soja y esencias veganas, sin ingredientes de origen animal. No es una regla de marketing: es la manera en la que a Haydeé le hubiera gustado que hiciéramos las cosas, con cuidado, sin apuro, pensando en lo que queda después.